
Saltimbanquis, cantantes, adolescentes gritones derritiéndose al sol, el primo hermano del conocido del amigo de Cazorla, Rajoy de lanzador de penaltis improvisado. Pasen y vean señores, érase una vez el circo, el circo de Cuatro. Todo por supuesto bajo la batuta de la maestra de ceremonias, una Angels Barceló, que demuestra día a día sus vastísimos conocimientos futbolísticos. Todo muy bonito, de un buenrollismo exultante, hasta empalagoso pero que esconde muchos más mensajes soterrados de los que pueden percibirse a primera vista.
Se que muchos se mostrarán críticos con este artículo. Instalados como estamos en la apoteosis del “Podemos”, todos nos subimos a un carro en el que no hay lugar para lo que no sean adhesiones inquebrantables como refleja hoy Galder Reguera en un interesante artículo en Diarios de fútbol. El papel de la selección en este campeonato está siendo intachable, es normal que la ilusión se desborde tras una sequía que dura más de cuarenta años. Sin embargo no puedo dejar de estar en desacuero ante el secuestro de la selección nacional y la hipocresía de la que se está haciendo gala desde Cuatro .
Hasta hace poco en el vacuo concepto de España moderna y plural que pregonaban los apóstoles del canal de Boris Izaguirre, Luis Aragonés era un cavernícola digno exponente de la España profunda, el toro de Osborne la reencarnación de Belcebú y uno tenía la opción perfectamente respetable de ir con Holanda o incluso Polonia, si éstas representaban el buen juego. Perfecta muestra de nuestro talante democrático y la civilizad arcadia europea a la que aspiramos pertenecer. Pero de repente, Cuatro se hace con los derechos del Mundial de fútbol, y el señor euro entra en el juego. Hay que rentabilizar al máximo los sentimientos patrios. Reconvertir a toda prisa a los pretendidamente moderados, educados y desapasionados Gabilondos, Barcelós y demás pesos pesados de la cadena en hooligans ibéricos. Veo con perplejidad a una Eva H que ridiculizaba burlona en cualquier muestra de patriotismo en su programa, transfigurada en Agustina de Aragón. Tan sólo falta Boris Izaguirre mostrando sus desnudas nalgas rojigualadas y entonando el himno español.
El nuevo sentimiento en torno a la selección tiene a la plaza roja de cuatro como emblema, el podemos como slogan y a Nico Abad como mascota desquiciada . Mientras Cuatro se apropia de una forma maniquea e hipócrita del sentimiento nacional, la caja registradora no deja de funcionar. Para que el viraje no rechine demasiado en la cadena, rescatamos la cancioncilla “los leones rojos” para que el abuelete republicano no piense que lo traicionamos. Primordial conservar nichos de mercado, y ampliarlos, claro. Llevamos a Rajoy y le damos coba, pero tampoco demasiada, que conste, si el padre de Reina dice que es admirador suyo pasamos rápido a un Gozalito Miró que juega a reportero dicharachero micrófono en ristre. Agradecimientos a Gallardón y recadito a Aguirre también, que se cambia la línea editorial pero estamos inmersos en la arena política hasta el final.
¿Y que hay de la tolerancias, cosmopolitismo, sofisticación y fair play que nos separa de esos trogloditas patrióticos de la furia?. Aniquiladas con la mascota del programa realizando vudú a Arshavin y Hiddink y las bromas de Juanma Castaño a los jugadores y periodistas rusos. Por cierto este periodista cada vez se parece más a un Peñafiel versión cortesana, sufriendo orgasmos múltiples con cara de niño ilusionado cada vez que se dirige a un miembro de la realeza. Entre medias actuación de Bustamante, cameo de Alejandro Sanz, abuelas con tortitas y hasta Raul a lomos de un elefante si hace falta. Podemos, y como podemos tras el partido os encasquetamos media hora de publicidad al acabar el partido.
Si al excepcional campeonato de la selección en el Junio de los milagros. No al maniqueo y chaquetero aprovechamiento de unos símbolos por parte de Cuatro. Como el otro día señalaba mi compañero Antonio Toca, añoro los tiempos de Jose Ángel de la Casa.
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